jueves, 28 de diciembre de 2017

Yo solía escribir mientras lamía mis heridas mirando las micros pasar por Nataniel.
Hoy no tengo tiempo para sorber, ni energía para pensar
en los fantasmas.
Pero a veces se cruzan en los pasillos del departamento
y me hacen perder la paciencia.
Ya no puedo escribir los versos.
La vibración se volvió tenue.

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